martes, 25 de junio de 2013

Recuerdos

Por María Esperanza Quijano ...


Me piden que recuerde y deje constancia de todas las tradiciones y fiestas que antes se celebraban o hacían y cuente como se han ido desarrollando y cambiando a lo largo de la vida con el paso de los años.


También que recuerde personas importantes o hayan destacado por algo que han hecho bueno por nuestra tierra. Empezaré por las costumbres antiguas.



BAILE


         Antiguamente el modo de divertirse era muy distinto a como lo hacen ahora. No había discotecas, ni todas esas cosas que tienen ahora, como ``peñas´´ medios de locomoción, con los coches que se trasladan de un sitio a otro con mucha facilidad.


Entonces para divertirse se reunían los jóvenes en una casa. Se buscaba una que tuviese la cocina grande, con chimenea para que hubiese lumbre para combatir el frio, ya que todas no la tenían, pues las casas solían ser muy humildes. Los muchachos avisaban a los que sabían tocar algún instrumento, como la guitarra, el laúd o el acordeón. Acudían mozos y mozas y se bailaba. (de hecho  a las reuniones esas se les  llamaba baile ¡esta noche hay ``baile´´ ! se decía), el pasodoble, el vals, la mazurca y empezaba  a conocerse también el fos-trós. De rato en rato también se bailaba la jota, en la  que también tomaban parte los mayores. Los muchachos a veces en el transcurso del baile hacían juegos. Cogían una escoba y entraban en el baile  diciendo ``Rus caballero al que no se quite le pego fuego´´. Y con la escoba alargándola como si quisiera barrer a  la gente se hacían sitio en medio del baile haciendo que las personas formasen un corro a su alrededor, en el centro del cual ellos contaban su juego, que casi siempre era un chiste que era gracioso y a veces ``picante´´ que hacía reír a la gente que era lo que ellos pretendían.


DESFARFOLLOS
 
         Otra diversión eran los desfarfollos, que consistían en pelar panochas de maíz (o panizo, que es como se llamaba por aquí). Esto estaba relacionado con las faenas del campo. Entonces se sembraba mucho y cuando las panochas (también mazorcas) estaban maduras  se ponían en un portal grande de la casa para que no se mojaran. Se “combidaba” a todos los vecinos para realizar la faena, ya que si lo hacia una persona sola tardaría mucho tiempo, mientras que entre todos en una “trasnochada” se terminaba. Mientras se pelaban las panochas, se contaban chistes  o cuentos ya que había personas con buena memoria y habilidosas que sabían hacerlo muy bien. Al pelar las panochas, algunas salían coloradas y el que la encontraba tenía derecho a un abrazo de todos los presentes. Al que le tocaba se levantaba y daba la vuelta al corro pidiendo el abrazo. Entonces los muchachos gozaban abrazando a las muchachas, que se ponían mas coloradas que la panocha que llevaban en la mano enseñándola y pidiendo el abrazo al que tenía “derecho”. A veces si la encontraba una persona mayor “hacia trampa” y la cedía a un joven para que gozara. Había otras panochas que tenían granos morados y entonces lo que ganaban era el derecho a un pellizco ¡y no veas como gozaban los jóvenes pellizcando a las muchachas en las nalgas!  Las panochas tiernas se asaban y comían. Esas eran nuestras diversiones.

    

LAS CRUCES
 
         En Mayo había una fiesta que era muy popular y duraba todo el mes. Una persona “ofrecía” vestir una cruz. Cuando se acercaba mayo, salía por todas las casas y pedía a la gente imágenes, cruces  o algo bonito que tuvieran para adornar la “cruz” que luego al quitarla devolvía religiosamente a cada uno. Cogía una habitación de la casa (vacía de todo) y la adornaba con sábanas, colchas, cortinas, lo que fuera…cubría enteras todas las paredes o parte de ellas. En una pared, casi siempre la que quedaba enfrente de la puerta de entrada, formaba un altar con una peana central alta donde ponían un  crucifijo lo más bonito y grande posible o hacían una cruz plantas verdes y la ponían en ese sitio. Luego  hacían escalones cada vez más bajos hasta llegar al suelo y en ellos ponían las cosas  de adorno que habían pedido en las casas y muchos rosarios y flores para adornarlo bonito, para lo que pedían ayuda a algunas vecinas. La parte de suelo que quedaba después de formar el altar, la cubrían  con hierbas olorosas que cogían del monte, como mejorana, tomillo, romero… y ponían algunos cojines para adornar y por si alguien quería arrodillarse. La mantenían   todo el mes y la gente  de los alrededores venía a verla. Por la tarde se rezaba el rosario y los domingos o días de fiesta que traía el mes, se organizaba un baile, con frecuencia en la calle y si llovía en la cocina o el portal de la casa. En estos días se reunía gente de todos los alrededores. En estos eventos es donde los mozos buscaban novia y se “declaraban” a la que elegían. A veces quien vestía la cruz obsequiaba con buñuelos o roscos.



LAS LUMINARIAS


         Otro motivo de reunión eran las luminarias que se encendían la víspera de algunos santos o festividad de la virgen o el Señor.


         La primera era la de la Purísima el día 8 de Diciembre. Después venían la de Noche Buena , la de Año Nuevo, la de los Reyes Magos, la de San Antón, la Candelaria y San Blas con la que se cerraba el ciclo.


        Todo esto tenía  su ritual. Se empezaba el  día anterior  a la celebración.  Se reunía una pandilla  de niños con sus cuerdas  preparadas para hacer  sus “haces” de ramas de romero en el monte.  Se  iban al monte. Allí se cortaban ramas de romeros se hacían “haces” y cargados a la espalda  se traían  y  se ponían donde  iba a ser la luminaria. A la hora convenida se reunían los vecinos y encendían  las luminarias. Durante ellas se jugaba a muchas cosas. A “pilla pilla”,  al esconder, “corros” chascarrillos…. De todo . Eran alegres  y se pasaba bien.


MATANZAS



         También estaban las matanzas en la que se  solía reunir la familia. Se avisaba a los “matadores”  que eran los que mataban y arreglaban los cerdos. Estaban  las que ayudaban, mujeres expertas, matanceras de toda la vida  que ya sabían cómo hacer las faenas  de las matanzas, para que todo saliese limpio y bueno, aunque cuando se llegaba a los embutidos era la dueña de la casa la que daba su opinión y se hacía como ella decía, a su gusto y el del dueño de la casa.  En el desayuno se tomaban dulces, tortas, higos, nueces, entre las comidas, mistela o anís. En las comidas  se tomaba vino. Las comidas se hacían en corro en torno a una sartén que se ponía en medio encima de una sartén que se ponía en medio encima de una trébede. El vino se ponía en una botella de cristal con pitorro y se pasaba de mano en mano dando la vuelta sin dejarla descansar. Las comidas solían ser el primer día cocido o migas. Por la noche algo de caldo. Sopa o guisado de carne. Al día siguiente se hacia el típico ajo de pringue o ajo de marrano que también solía llamarse así. Con todos los adornos de las “chichas” que  eran asadura hígado los maridos y de tocinillos fritos. Cuando  los embutidos estaban hechos se asaban  para probarlos, y quedarse tranquilos de que habían salido bien. Las matanzas no se terminaban hasta que los embutidos  se guardaban en la orza y se colgaban los jamones para secarlos. 




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